







El pavo es una de las aves más llamativas de la granja, y también de las más divertidas de colorear. Con esa cola enorme en forma de abanico, su cuerpo redondito y ese moco rojo que le cuelga sobre el pico, tiene una pinta entre graciosa y presumida que engancha a los niños de inmediato. Aquí encontrarás dibujos de pavos para colorear completamente gratis, listos para descargar en PDF o JPG e imprimir en A4.
Hay pavos con la cola desplegada, versiones kawaii, pavos de Acción de Gracias, la manualidad de la huella de la mano y escenas de la granja para todas las edades.
Lo mejor de colorear un pavo es, sin ninguna duda, su cola. Ese abanico de plumas grandes y abiertas es de las cosas más agradecidas de pintar de toda la granja, porque no hay reglas: cada pluma puede ir de un color distinto y el resultado siempre queda espectacular. Rojos, naranjas, amarillos, marrones… o un pavo entero arcoíris, si al niño le da por ahí. Aquí no existe eso de «los pavos tienen que ser marrones» – cuantos más colores, mejor.
Precisamente por eso el pavo es uno de los diseños favoritos de las maestras para trabajar los colores con los peques. Un abanico con seis o siete plumas es la excusa perfecta para usar seis o siete colores distintos, y de paso practicar el trazo dentro de cada zona. Para los más pequeños de 2 a 5 años, los pavos con la cola bien grande y pocas plumas son ideales; para los mayores, los diseños con más detalle y plumas más finas dan mucho más juego.
Un dato que a los niños les hace gracia: ese moco rojo que le cuelga por encima del pico se llama carúncula, y cambia de color según cómo se sienta el pavo. Cuando está tranquilo es rojo apagado, pero cuando se pone nervioso o quiere presumir, se le pone rojo intenso o hasta azulado. Un animal con semáforo en la cara, vamos.
El pavo tiene un momento estrella en el calendario: el Día de Acción de Gracias, esa fiesta tan típica de Estados Unidos y México que cada vez suena más por aquí. En esas fechas, los dibujos de pavos se disparan – pavos con sombrero de peregrino, rodeados de calabazas, hojas de otoño y bellotas, o presidiendo la mesa de la celebración. Son escenas otoñales preciosas para colorear, llenas de tonos cálidos.
Y luego está la manualidad más famosa de todas, la que ha hecho casi todo niño alguna vez: el pavo con la huella de la mano. Se apoya la mano abierta sobre el papel, se dibuja su contorno, y ¡magia! – el pulgar se convierte en la cabeza y el cuello del pavo, y los otros cuatro dedos en las plumas de la cola. Se colorea, se recorta y hasta se puede escribir el nombre en la barriga. Es de esas actividades sencillas que salen siempre bien y que encantan tanto en casa como en clase.
En España lo llamamos pavo, pero en México se le conoce como guajolote – la misma ave, dos nombres. Y en las dos versiones es igual de querido para colorear.
Para los más pequeños, los pavos kawaii con ojos enormes, cuerpo regordete y esa cola de abanico son monísimos y facilísimos de pintar. Para niños de 6 a 10 años, las escenas de granja con el pavo entre gallinas y otros animales, o las composiciones de otoño con calabazas, dan mucho más juego. Y para los adultos que buscan relajarse, los pavos mandala con las plumas convertidas en patrones son un formato antiestrés estupendo – ese abanico de plumas se presta de maravilla a llenarse de detalles y espirales.
Todo en PDF de alta resolución para A4, también en JPG. Sin registro, sin coste.
Descarga tu pavo favorito, imprime en A4 y a colorear el abanico más colorido de la granja. 🦃